Una aproximación a la historia minera de Escucha y de Pozo Pilar (ca. 1968-1993). Por Alba Rodríguez Alcalá
Escucha
siempre ha sido un pueblo minero. La época de mayor esplendor
coincidió con el auge de la minería a mediados del siglo XIX y
durante el siglo XX, llegando a haber, a lo largo de estos 150 años,
unas 40 minas de carbón,
según los datos conservados en el Catastro Minero del Ministerio de
Industria, Energía y Turismo. Todo ello se tradujo en un importante
crecimiento de la población no sólo en Escucha, sino también en
otros pueblos de la Comarca de las Cuencas Mineras, destacando los
desplazamientos de personas procedentes de Andalucía
y Extremadura,
sobre todo a partir de los años 60 del siglo XX. Para que se hagan
una idea, en el año 1900 Escucha tenía unos 450 habitantes, y en
1981, 1.593 habitantes.
Una
de las mayores empresas mineras que laborearon el carbón en esta
cuenca minera y en Escucha fue Minas y ferrocarril de Utrillas
(M.F.U.). La empresa M.F.U. fue creada en el año 1900 por un grupo
de Ilustres Aragoneses, algunos de ellos consejeros del Banco de
Crédito de Zaragoza, y fue una de las más ricas de la región.
Además de las minas, una de sus primeras grandes aportaciones fue la
creación de un ferrocarril que unía Utrillas con Zaragoza,
inaugurado en 1904, y que sirvió para aprovechar buena parte del
carbón extraído, el cuál era destinado a la industria zaragozana,
en especial las azucareras, y al consumo doméstico.
Sin
embargo, con el paso del tiempo nuestras minas dejaron de ser
rentables y se cerraron, ya que actualmente se apuesta por las
energías renovables y es más económico traer el carbón del
exterior, ya que es de mejor calidad y la mano de obra es más
barata. El efecto ha sido devastador, ya que la población ha
comenzado a descender porque las familias tenían que marcharse a
otros lugares en busca de trabajo. Actualmente, Escucha cuenta con
una población aproximada de 1.000 habitantes.
La
mina Pozo Pilar fue construida por la empresa M.F.U. a partir de
octubre de 1968 y su cierre se produjo entre 1991 y 1993. Se
encuentra ubicada en el paraje denominado “Los Planos”, en el
término municipal de Escucha, dentro de la concesión de carbón “El
Abundante”, número 440. Según las fuentes manejadas, Pozo Pilar
tuvo dos directores de mina: don Jacinto Romanach y don Benjamín
Lorenzo, este último hasta su cierre.
Varios
fueron los motivos que llevaron a la construcción de Pozo Pilar,
considerada la segunda mejor mina de lignito en toda Europa por su
mecanización y tecnología. El primero de ellos fue la necesidad de
asegurar el suministro de carbón a la Central Térmica de Escucha,
construida por “Unión Térmica, S.A.” e inaugurada en 1970.
Otros motivos fueron el aprovechamiento de las zonas Central y
Oriental de las concesiones de M.F.U., la necesidad de asegurar unos
bajos costos de producción mediante la concentración en Pozo Pilar
de la mayor parte de la extracción, y el estado de agotamiento de
las reservas de las minas Santiago, Pozo Santa Bárbara y Mina Sur,
ubicadas en Utrillas.
El
contexto histórico en el que se sitúa la construcción y puesta en
funcionamiento de Pozo Pilar coincide con la época denominada como
Segunda Edad de Oro de los Carbones (1973-1986). El estallido de la
primera crisis del petróleo en 1973 supuso la recuperación de las
explotaciones mineras de carbón, lo que conllevó un aumento de la
producción de lignito y de la demanda de mano de obra en la comarca
de las Cuencas Mineras. Como consecuencia de ello tuvieron lugar las
llamadas “expediciones de mineros” realizadas por todo el país,
por lo que Escucha experimentó un crecimiento poblacional
considerable, llegando al punto álgido en 1981, con 1.593
habitantes.
En
esta situación de bonanza y optimismo de la minería del carbón, la
empresa M.F.U. realizó grandes inversiones para la mina Pozo Pilar,
inversiones que más adelante repercutieron en su endeudamiento. La
máquina de extracción fue dotada de todos los elementos más
modernos de la época, estaba equipada con un motor eléctrico de
corriente continua con una potencia de 1.100 KW y con una polea tipo
Koepe para cuatro cables, que hacían funcionar el skip o jaula, que
tenía una capacidad de 19 Tm. y una velocidad de régimen de 10 m/s.
M.F.U.
subcontrató a la empresa “Obras Subterráneas, S.A.” para que
realizase los trabajos de acondicionamiento del pozo, de 368 metros
de profundidad y dos plantas de extracción de carbón: la primera a
unos 162 metros de profundidad y la segunda a 295 metros. En las
explotaciones se utilizaron escudos hidráulicos para proteger a los
mineros de posibles hundimientos, dotados de canal para transportar
el carbón que era arrancado mediante rozadora o fresa.
Para
llevar el carbón extraído del Pozo Pilar al parque de carbones de
la Central Térmica de Escucha, a partir del mes de julio de 1973 se
proyectó y realizó el montaje de una cinta transportadora
subterránea de unos 480 metros de longitud, y con una capacidad de
500 Tm/hora. De esta forma, la empresa M.F.U. se ahorraba los costes
del transporte en camiones.
Según
la documentación cotejada hasta la fecha, en el año 1976 se comenzó
a extraer carbón del Pozo Pilar, con muy buena producción, y en
estos años llegó a tener 1.600 trabajadores en plantilla.
La
llegada de la década de 1980 conllevó la desaparición paulatina de
la minería subterránea y el auge de las explotaciones a cielo
abierto, que eran más productivas y rentables, pero necesitaban
menos mano de obra, por lo que se produjo la amortización de
empleos. También los duros recortes en la producción de carbón
motivados por el Plan Energético Nacional de 1984 empeoraron la
situación, pero fue la dificultad para hacer frente a la competencia
ante la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea en
1986 lo que empeoró la situación. Dicha adhesión implicó la
aceptación del Tratado de la Comunidad Europea del Carbón y el
Acero (CECA), cuyo objetivo era el establecimiento de un mercado
común en condiciones de libre competencia, por lo que se comenzó a
importar carbón del exterior, que era más económico y de mejor
calidad.
Fue una etapa de incertidumbre para los mineros, que protagonizaron algunas huelgas y movilizaciones. Entre 1981 y 1984 se perdieron unos 700 puestos de trabajo en la cuenca minera, debido a la disminución de la actividad en el interior de las minas. La inversión realizada por la empresa M.F.U. no fue rentable, ya que no se generaron los beneficios esperados y los costes de explotación eran elevados. Todo ello, añadido a la coyuntura española de ese momento, repercutió en la decisión de M.F.U. de cerrar Pozo Pilar y dedicarse a la minería a cielo abierto.
El
1 de mayo de 1991 se dio de baja la mina Pozo Pilar, pero siguió
funcionando hasta 1993 para que los mineros pudieran acceder a la
prejubilación incentivada.
La
última mina que hubo abierta en Escucha, el Pozo
Trinidad
(más conocida como
mina Lancis), cerró sus puertas en el año 2002.
Las imágenes son totalmente reales, realizadas por el fotógrafo Antonio Delgado,
quien se introdujo con los 8 últimos mineros en los últimos meses
de trabajo. Con ellas se recrea la jornada del minero: comienza con
el desayuno, la salida de casa, se reúne con los compañeros,
realizan las labores del exterior, después las de interior y la
última foto es la salida de la mina.
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